San Petersburgo: buscando a Pedro II, Anna y Elizabeta

Descubrir San Petersburgo es descubrir la historia de la Casa Real que gobernó al Imperio más extenso de la era moderna: los Romanov. En la ciudad que fue la capital de este Imperio encontramos lugares que fueron parte de la vida personal de los miembros de la familia que fue el símbolo del poder en Rusia entre 1613 y 1917. En esta serie de artículos estamos descubriendo los lugares que guardan la memoria de la familia imperial rusa. Hemos encontrado ya algunos de los lugares relacionados a Pedro I, fundador de San Petersburgo, y su esposa, la emperatriz Catalina I. Ahora buscamos a sus sucesores.


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Pyotr II – Pedro II

En su lecho muerte en 1727, Catalina I, firmaba un decreto señalando como heredero al nieto de Pedro I, por entonces un niño de once años que sólo poco antes había sido tomado en cuenta por la nobleza, tras pasar la mayor parte de su infancia apartado por su abuelo, el emperador. Así se convertía en emperador Pedro II, que en apenas tres años vivió una vida exagerada, y sin entender los vaivenes políticos que se generaban a su alrededor, se dedicó principalmente a pasarla bien. En 1728, bajo el consejo de su abuela, la primera esposa de Pedro I, retiró a San Petersburgo su rango de capital, moviendo la corte hacia Moscú. En 1730, apenas a los quince años fallecía víctima de viruela. Es el único emperador Romanov que no está enterrado en la Catedral de Pedro y Pablo.

Podemos seguir el rastro del niño emperador en San Petersburgo en:

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El Palacio Menshikov

Durante el gobierno de la emperatriz Catalina I, el general Menshikov, se convirtió en el “poder detras del trono”. Sabiendo de la naturaleza enfermiza de la emperatriz, el general cobijó al nieto de Pedro I, el pequeño Pedro Alexevich, en su propio palacio, encargando a diferentes personajes la educación del futuro gobernante. Con la muerte de Catalina, Menshikov asumió una regencia de facto mientras Pedro II seguía bajo su tutela, arreglando incluso el matrimonio del emperador con su hija, pero unas semanas de reposo fuera de la ciudad provocadas por la tuberculosis fue todo lo que requirieron sus enemigos para incitar al pequeño Pedro II para remover al ambicioso general de su cargo y exiliarlo a Siberia.

Palace of Peter II

El Palacio de Pedro II

Antes de su muerte, Catalina I veía con buenos ojos la posibilidad de ser sucedida por el pequeño Pedro Alexevich, y poco antes de fallecer, encargó a su arquitecto favorito, Trezzini, la construcción de un palacio para el futuro emperador. El general Menshikov, tutor del niño a quien además albergaba, donó parte de sus tierras en la isla Vassilievsky, a un lado de las recién construidas 12 casas del Colegio. Trezzini inició el proyecto hacia 1727, pero la mudanza de la corte hacia Moscú en cuanto Pedro II ascendió al trono, y luego su temprana muerte, truncaron el proyecto. El niño emperador nunca vivió en el lugar, que inconcluso pasó a formar parte del Cuerpo de Cadetes, y en el siglo XX se convirtió en el departamento Filológico de la Universidad de San Petersburgo.

El Gran Palacio de Peterhof, el Palacio de Verano y el Palacio de Invierno

Pedro II habitó brevemente en San Petersburgo, antes de mudar la capital a Moscú y en algunos viajes, el Palacio de Verano y el Palacio de Invierno de su abuelo el emperador Pedro el Grande, al que se hicieron refacciones que ampliaron su tamaño original,. De ellos aún es posible ver al primero, en el jardín de verano, mientras que del segundo, destruido para construir el Teatro del Hermitage,  sólo quedan algunas salas en el sótano del Teatro. También usó el Gran Palacio de Peterhof durante sus estadías en las afueras de la ciudad.


Anna Ioannovna o Ana Ivanovna

En 1730, tras el prematuro fallecimiento de Pedro II, un consejó decidió que Anna, sobrina de Pedro I, se convirtiera en emperatriz. Anna era en ese momento una noble viuda sin hijos que se encontraba en Polonia, y el consejo de nobles y otros aristócratas estaban seguros que sería una marioneta en sus manos. En cuanto asumió el trono Anna envió un claro mensaje al consejo, destruyendo un “código de condiciones”que buscaban imponer a la emperatriz.

Durante su gobierno San Petersburgo fue nuevamente designada capital, recuperando su prestigio y su importancia. Anna fue conocida entre sus contemporáneos por su personalidad simple y el gusto a las grandes fiestas. En 1740, tras 10 años de reinado, la emperatriz falleció repentinamente. Otra vez, una pugna por el poder decidiría el destino del imperio.

La presencia de Anna Ioanovna se encuentra en:

Menshikov Palace in SPB.jpg

El Palacio Menshikov

El antiguo palacio del colaborador y amigo personal de Pedro I, en la isla Vassilievsky, fue el lugar del matrimonio de la joven Anna con el duque de Curlandia, Friedrich Wilhelm, en 1710. El corto matrimonio fue aparentemente bastante amargo, y apenas al año siguiente, cuando la pareja retornaba a Curlandia, en territorio lituano, el duque falleció en el camino.

El Palacio de Invierno

A su regreso a San Petersburgo, ya como emperatriz, Anna se alojó brevemente en el Palacio de Invierno de Pedro I, pero encontrándolo pequeño decidió la construcción de un palacio a la altura de la casa imperial que representaba. Encargó a Bartolomeo Rastrelli la construcción del Palacio de Invierno que ahora podemos ver en la plaza del Palacio. La emperatriz no vería culminado su nuevo hogar.


Ivan VI

Desde que asumió el poder, Anna tenía claro que la línea de sucesión se continuaría con la familia de su hermana, Ekaterina Ivanovna. Ekaterina había huido de un matrimonio impuesto por Pedro I, años atrás, con una niña que se convertiría en Anna Leopoldovna y que años mas tarde sería la madre del pequeño Ivan. El infante contaba con dos meses de edad cuando falleció la emperatriz, convirtiéndose en el nuevo sucesor, bajo la tutela de Duque de Curlandia y amante de Anna I, Ernst Biron. Biron no pudo mantener el poder por mucho tiempo, y fue relegado en una sucesión de motines que entronizó a Elizabeta Petrovna apenas un año después. El pequeño fue encerrado años después  entonces en la fortaleza de Oreshek, ordenándose que nunca se le mencionara su nombre ni su origen, lo que le llevó a la locura. Finalmente, en 1764, durante el gobierno de la emperatriz Ekaterina II (Catalina la Grande) un intento de liberar al joven acabó con el asesinato de Iván.

La mayor parte de la desafortunada vida de vida pasó en:

Oreshek

La fortaleza en la naciente del Neva, en el lago Ladoga, tiene una historia que se remonta al antiguo reino de Novgorod, hacia el siglo XII. Allí fue recluido Iván, ordenándose que su identidad fuera mantenida en secreto. Ekaterina II ordenaría años después que si se llevaba a cabo cualquier esfuerzo por liberar o revelar la identidad del recluso, este debía ser ejecutado, tal como finalmente ocurrió en 1764. Iván fue enterrado en la misma fortaleza.


Elizabeta Petrovna o Isabel

Elizabeta Petrovna, hija de Pedro I y de la emperatriz Ekaterina I fue dejada de lado como parte de la línea sucesoria tras el corto ascenso de Pedro II. Aún así, la joven caracterizada por unos ojos “azul profundo” fue del agrado de su sobrino y solía acompañarle en sus cacerías y fiestas. Con el fallecimiento de Pedro II y la llegada de Anna I, Elizabeta se convirtió en un peligro para la nueva emperatriz, que la mantuvo fuera de la corte y le amenazó en más de una oportunidad con el confinamiento conventual. Una década después Anna fallecía, dejando al pequeño Iván Antonovich de menos de un año como sucesor. Elizabeta vió una oportunidad y apoyada por un regimiento tomó el poder. Con ella San Petersburgo vería el inicio de un apogeo urbano y cultural que se continuaría con Ekaterina II. En 1962, tras veintidos años de reinado, Elizabeta fallecía de forma repentina, le sucedería Pedro III.

La emperatriz Elizabeta I es artífice de algunos de los más importantes edificios de la ciudad:

El Palacio de Invierno

Habiendo vivido parte de su niñez en el antiguo palacio de su padre, Pedro I, se encontró a su ascenso como emperatriz con el proyecto en construcción del nuevo Palacio de Invierno de Anna I. Elizabeta sugirió diversos cambios al arquitecto Bartolomeo Rastrelli, que finalmente configurarían el Palacio de Invierno que hoy es el famoso museo Hermitage.

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El Palacio de Ekaterina en Pushkin

Igualmente, Elizabeta recordaba los años en el palacio de su madre, en Tsarskoye Selo, hoy Pushkin, conocido somo Palacio de Ekaterina, o de Catalina. En cuanto asumió el poder ordenó la construcción de un nuevo palacio, que es hoy en día uno de los lugares favoritos de los visitantes en las afueras de la ciudad: el complejo real de Ekaterina.

Ансамбль монастыря

Smolny

Profundamente religiosa, la emperatriz encargó especialmente a su arquitecto favorito, Rastrelli, la construcción de diferentes templos en diversas partes del imperio. En la capital le encargó su último gran proyecto: el convento de Smolny. Elizabeta esperaba que con el tiempo, tras dejar un heredero en el trono, descansaría sus últimos años allí, cerca de la ciudad que tanto amaba. Su inesperada muerte dejó el proyecto inconcluso


En nuestro siguiente artículo conoceremos donde encontrar la memoria de los siguientes Romanov que vivieron en la ciudad en la segunda mitad del siglo XVIII.

¿Deseas conocer estos y otros lugares de la ciudad? ¡Descúbrelos con nosotros! ¡Contáctanos! Peter con Ñ es tu guía de San Petersburgo en español. Síguenos también en redes sociales.


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