San Petersburgo y los Romanov: buscando a Pedro el Grande y Catalina I

Por Hugo Palomino –

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Descubrir San Petersburgo es descubrir la historia de la Casa Real que gobernó al Imperio más extenso de la era moderna: los Romanov. En la ciudad que fue la capital de este Imperio encontramos lugares que fueron parte de la vida personal de los miembros de la familia que fue el símbolo del poder en Rusia entre 1613 y 1917. En esta serie de artículos iremos descubriendo los lugares que guardan la memoria de la familia imperial rusa.


Michail I. Romanov.jpg Alexis I of Russia (1670s, Ptuj Ormož Regional Museum).jpg Feodor III of Russia.jpg

Antes de San Petersburgo

Los Romanov eran una influyente familia de boyardos, nobles rusos, cuando la crisis de la línea dinástica tras la muerte de Ivan “el terrible” golpeó al reino. A esta casa pertenecía la última esposa de Ivan, Anastasia, cuya muerte agravó la ira del zar y su política “del terror”. Le sucedió uno de los hijos de este matrimonio, Fyodor, que sin la fuerza necesaria, dejó en la práctica el poder que fue arduamente disputado entre su yerno, Boris Godunov, y los Romanov. La muerte sin herederos de Fyodor finiquitaba la línea real de la casa Rurik, que gobernaban desde hacía seis siglos. Godunov ganó en ese momento el trono y los Romanov fueron expulsados de Moscú a diversos rincones de Rusia, casi desapareciendo. El nieto de Anastasia, Fyodor Nikitich Romanov fue destinado a la vida monástica bajo el nombre de Filaret. En 1605 muere Boris Godunov, iniciándose otra crisis sucesoria conocida como el “tiempo de los problemas” que acaba con el reconocimiento del joven Mikhail Romanov, de apenas 16 años, hijo del monje Filaret, en trono. Desde entonces y hasta la caida del imperio, en 1917, la casa Romanov se convirtió en la casa Real Rusa. A Mikhail le sucedió su hijo, Alexei, con quien comenzaba una época de apertura que por problemas políticos internos no cristalizaría hasta la llegada de otro miembro de la familia, años después. Alexei tuvo dos hijos varones de dos matrimonios distintos, lo que a su muerte ocasionó otra pugna por el poder. La solución la encontró su hija mayor Sofía Alexeevna, quien se convirtió en regente mientras los dos jóvenes compartían el trono. Los hermanos Ivan y Pyotr eran totalmente diferentes. El joven Pyotr fascinado por la vida fuera del imperio hizo buenas migas con los extranjeros que trabajaban en Moscú, y prefiriendo sus andanzas a la vida palaciega, dejó la via libre a Ivan y Sofía, hasta que la muerte de su enfermizo medio hermano cambió todo. Sofía intentó retener el poder y acabar con la familia de Pyotr, los Romanov Naryshkin, la respuesta del joven aventurero cambió la historia de Rusia.


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Pyotr I – Pedro I o Pedro el Grande

El primer Romanov en habitar San Petersburgo fue el fundador de esta ciudad, Pyotr I, en español Pedro, más conocido como “el Grande”. Cuando asumió el poder en solitario dejando de lado a su hermanastra Sofia en 1689, pudo por fin dedicarse a sus grandes sueños: la construcción de un imperio como los que existían en los relatos de sus amigos europeos. Para eso impulsó grandes reformas militares, económicas y sociales. Su búsqueda de nuevas rutas comerciales le llevaron a enfrentarse a dos potencias de su época: el imperio Otomano en el sur, venciendo en Azov, y el reino de Suecia, que dominaba el norte Europa. La larga Guerra del Norte le permitió finalmente hacerse con una salida al golfo de Finlandia, en donde fundó la nueva capital de su nuevo Imperio en un lugar en el que otros sólo veían un pantano agreste e inhóspito.

Activo como pocos gobernantes y caracterizado por un carácter enérgico y curioso, Pedro literalmente puso manos a la obra en su nueva ciudad, participando en el diseño y construcción de la nueva flota Imperial y de los edificios de Sankt Peterburg, como llamó a su nueva capital. En 1725, a los 52 años de edad, falleció después de gobernar Rusia por más de cuatro décadas.


Saint Petersburg - Menshikov Palace 1710-27 - 2nd Floor - State Room 11 - Czar Peter I & Spouse Catherine.jpg

Ekaterina I – Catalina I

Si la vida del fundador de San Peterburgo está llena de hazañas y aventuras, la biografía de quien fuera su segunda esposa y luego emperatriz es también extraordinaria. La infancia de Marta Skravonskaya está sumida en el misterio, lo único que se puede afirmar es que su familia, posiblemente de campesinos, se afincó cerca de la frontera ruso-estonia poco tiempo antes de la campaña militar de Pedro. Sin educación pero poseedora de una particular belleza, la joven trabajó para un pastor luterano que tras las victorias del ejército ruso en la zona, se ofreció como traductor, siendo trasladado a Moscú. Aquí nuevamente su rastro se vuelve difuso, y se cree que tras un corto periodo trabajando en las lavanderías imperiales, la joven de diecisiete años se convirtió en ama de llaves de al menos dos generales imperiales antes de hacer su aparición en el palacio Menshikov. Es allí donde en 1703 Pedro le vió, y desde entonces se volvieron inseparables. En 1705 se bautizó al ortodoxismo ruso y adquirió el nombre de Ekaterina Aleexevna. Aún así, tuvieron que esperar hasta 1712, cuando en el final de sus campañas militares, se casaron oficialmente y fue nombrada Zarina y luego Emperatriz. Tras la muerte de Pedro, en 1724, Ekaterina fue nombrada Emperatriz regente por un grupo de influyentes, entre los que se encontraba su buen amigo Menshikov. Así surgía en San Petersburgo la primera Emperatriz de la historia de Rusia que en los dos años siguientes sería conocida como Ekaterina I, o Catalina I. Sólo dos años después de la muerte de Pedro, Ekaterina fallecería, dejando tras de sí un problema grave de sucesión real.


Pedro y Catalina en la ciudad

Los viajeros pueden encontrar la desgarbada presencia del Romanov fundador de San Petersburgo y la de su segunda esposa en:

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La Fortaleza y Catedral de Pedro y Pablo: Pedro construyó esta fortaleza como la primera San Petersburgo en plena guerra con Suecia. Allí vivió con el resto de su ejército mientras construía una flota para asegurar su presencia en el norte. Una copia de su primer bote real, según se dice construido por él mismo, está expuesto en la Casa del Bote, a unos pasos del ingreso a la Catedral. Es también aquí donde en circunstancias extrañas murió su hijo, Alexei, tras una complicada relación familiar y política. La Catedral, cuya figura es un emblema de la ciudad, es un diseño suyo que el arquitecto Trezzini terminó de concretar y que se convirtió finalmente en la última morada de la pareja imperial y la del resto de los Romanov aquí enterrados. Una extraña escultura le representa a un lado de la Catedral.

St. Petersburg - The house of tsar Peter the Great - Дом царя Петра Великого - panoramio.jpg

La “cabaña” de Pedro: en la isla Petrogradskaya, muy cerca de la Fortaleza, una pequeña construcción contiene objetos originales personales del emperador. Cuentan las crónicas que Pedro levantó este, su primer hogar en la nueva capital, con sus propias manos. Conforme la capital crecía, se ordenó el traslado de la “cabaña” a su locación actual, y sus sucesores se encargaron de construir una estructura de protección y el parque que ahora podemos ver a su alrededor. Tanto es el respeto hacia la figura del fundador de la ciudad que incluso durante la era soviética se le seguían rindiendo homenajes aquí.

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El Jardín y Palacio de Verano: Pedro sintió una profunda admiración por la cultura europea desde temprana edad, que acrecentó tras su primer viaje por tierras occidentales, lo que le convirtió en el primer Zar en dejar el país durante su gobierno. Allí descbrió ciudades de grandes parques y calles inmensas que decidió construir en su nueva ciudad. El Jardín de Verano fue el primer parque de la nueva ciudad, que el mismo diseñó, a semejanza de jardines europeos. Él mismo seleccionó las plantas a sembrar y el jardín botánico que hasta ahora vemos en el Orangerie. Estaba tan a gusto con el Jardín que ordenó la construcción de un pequeño “palacio” que llevó el mismo nombre. El lugar es tan pequeño que algunos diplomáticos extranjeros no dudaron en escribir ácidas y mordaces críticas.

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El Palacio Menshikov: uno de los palacios más antiguos de la ciudad, que encontramos en la isla Vassilievsky, es el lugar en el que un inusual cuento de hadas ocurrió. En este palacio, perteneciente al general Menshikov, amigo personal de Pedro, el emperador vió a la joven ama de llaves de la casa, de la que se enamoró perdidamente. Con el tiempo la pareja contrajo matrimonio y Marta, la ama de llaves, se convirtió en la emperatriz Ekaterina I.

El Kuntskamera: el edificio coronado por una cúpula que representa al sistema solar, cercano al palacio Menshikov, en la isla Vassilievsky, fue una de las oficinas personales de Pedro I. Con el tiempo, el lugar albergó la colección personal del emperador y se convirtió en un museo.

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El Viejo Palacio de Pedro: el primer Palacio de Invierno forma hoy parte del museo Hermitage. Construido bajo el actual Teatro del Hermitage, el lugar en el que Pedro y Catalina se casaron y vivieron sus últimos años juntos fue dejado de lado para construir el actual Palacio de Invierno. Aún son visibles para el visitante parte de este viejo palacio en los sótanos del Teatro: habitaciones personales, carrozas imperiales y una figura de cera del emperador guardan su memoria en este lugar.

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Peterhof: el complejo imperial de parques y fuentes en las afueras de San Petersburgo se convirtió en el refugio de Pedro. El esbozó los diseños del Parque bajo y las primeras fuentes, mientras se construía el Gran Palacio que ahora domina el Gran Canal. Algunos de los pabellones también fueron construidos durante sus estancias, especialmente el Monplaisir, o “mi placer”, en la orilla del mar, desde donde, por las ventanas de su estudio personal, podía observar el mar. Una imagen de Pedro se ha convertido en un atractivo para los visitantes que suelen pedirle buenos augurios.

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Ekaterinhof: menos conocido que Peterhof, este pequeño complejo fue un regalo del enamorado emperador para Ekaterina. El parque se encuentra hoy dentro de la zona urbana, cercana al puerto y a la estación de metro Narvskaya. El pequeño palacio de Ekaterina ha desaparecido con el tiempo, y el parque se ha convertido en un lugar nostálgico y descuidado.

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El parque de Ekaterina en Pushkin: aunque lo primero que viene a la mente del visitante que se dirige hacia el parque y palacio de Ekaterina en Pushkin es la presencia de la emperatriz Catalina II, en realidad este lugar se convirtió en tierra real como otro regalo de Pedro para Ekaterina I. Allí se construyó un pequeño palacio que fue destruido por la emperatriz Elizabeta I, para levantar el palacio que hoy podemos ver.

El monumento en el Sampson: en el distrito Viborgskaya, en los alrededores de la estación Finlandia, una antigua iglesia dedicada a San Sansón, resiste al tiempo. Construida en tiempos de Pedro, la iglesia original de madera ha desaparecido, reemplazada por un templo de características barrocas en 1740. En el siglo XIX se colocó una escultura de Pedro I frente al pórtico de la iglesia.

El monumento a Pedro, constructor de barcos: frente al edificio del Almirantazgo, en el malecón del Neva, una figura del emperador trabajando en la construcción de la proa de un barco nos recuerda la energía con la que trabajó durante toda su vida, poniendo muchas veces “manos a la obra”. Una copia del monumento se encuentra en la ciudad holandesa de Zaandam, frente a la casa que habitó Pedro cuando por unos meses, aprendió el oficio de armador de barcos.

El Caballero de Bronce: a un lado del Neva, frente a la Catedral de San Isaac, en el parque Decembristas, la inmensa figura ecuestre de Pedro I que parece observar al horizonte mientras aleja cualquier peligro con una mano, se ha convertido en un símbolo de la ciudad. El monumento fue un regalo a la ciudad de la emperatriz Ekaterina II en la segunda mitad del siglo XVIII. Tanto es el aprecio que los peterburgueses tienen por la escultura que se cree que si algo le pasara, la ciudad correría un grave riesgo. El Caballero de Bronce ha sido también partícipe de las obras de pintores, cantantes y poetas, destacando la obra del mismo nombre del escritor Aleksandr Pushkin.


En nuestro siguiente artículo conoceremos donde encontrar la memoria de los sucesores de Pedro y Ekaterina I, especialmente su hija, la emperatriz Elizabeta I.

¿Deseas conocer estos y otros lugares de la ciudad? ¡Descúbrelos con nosotros! ¡Contáctanos! Peter con Ñ es tu guía de San Petersburgo en español. Síguenos también en redes sociales.


4 respuestas a “San Petersburgo y los Romanov: buscando a Pedro el Grande y Catalina I

    1. Indeed! There are even chinese lions on that riverside, but actually thats only the cover, built in bricks, decades after the death of Peter. The wooden house is inside. Aniway there are many examples of Asian influence in the city and surrounds architecture, I will definitely write about it!

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