Museo Hermitage: 10 datos para conocer su historia según Culture.ru

hermitage

El Palacio de Invierno que ahora forma parte del Museo Hermitage es, sin duda, una de los principales atractivos de la ciudad, atrayendo a millones de visitantes al año. Descubrirlo es toda una experiencia, y sin importar cuantas veces podamos visitarlo, siempre nos sorprenderá de una u otra forma.

El portal Cultura.ru ha preparado una nota con 10 datos para comprender mejor la historia de este majestuoso e histórico lugar, que aquí compartimos con ustedes.


El Quinto Palacio.

El Palacio de Invierno es el más conocido de los palacios imperiales, pero no es el único que ha llevado ese nombre: otros cuatro palacios le antecedieron en la ciudad como hogar de la familia real. Los dos primeros “palacios de Invierno” de Pedro I se encontraban cerca del Canal de Invierno, el pequeño canal que separa el actual Museo Hermitage del teatro del Hermitage, conectando el rio Moika con el gran Neva. El tercer palacio se encontraba en donde hoy se erige el edificio del Almirantazgo. El cuarto fue levantado en la avenida Nevski, mientras se construía el último que ha llegado hasta nosotros, por orden de la emperatriz Elizabeta Petrovna.


El edificio más alto

La altura del Palacio de Invierno es de 23.5 metros, y por un buen tiempo esta fue la altura máxima de los edificios de la ciudad: en 1844 Nikolai I decretó la altura máxima de la construcción de edificios en 11 sazhens (23.43 metros), lo que mantuvo al Palacio como el edificio mas alto de la ciudad a excepción de templos religiosos y construcciones militares.


Una ciudad dentro de la ciudad

El inmenso complejo del Palacio de Invierno es una ciudad dentro de la antigua capital. En el edificio pueden encontrarse áreas de vivienda, salas ceremoniales, dos iglesias, un teatro y un museo. También contiene salas auxiliares: una farmacia con laboratorio, apartamentos para los empleados, noticias y almacenes, establos e incluso una arena.


Los grandes salones

Las grandes salas de ceremonias se encuentran hacia el lado del río Neva, por lo que son llamados también “la enfilada del Neva”, y en la parte central del Palacio, en donde destaca la Sala de San Jorge. En este salón, llamado también “del gran trono”, diseñado por Giacomo Quarenghi para Ekaterina II (Catalina la grande) en 1795, destaca el bajo relieve de mármol del santo guerrero atravesando a un dragón justo sobre el trono.


Frescos del Palacio Papal

La Loggia Raphaelo se construyó en el Palacio en 1792, cuando el clasicismo era la corriente artística de moda en Europa. El corredor, que cuenta con copias de frescos del Palacio Papal en el Vaticano, fue encargado por la emperatriz Ekaterina II (Catalina la grande) a su arquitecto favorito, Giacomo Quarenghi, y a prestigiosos artistas italianos.


Un error del arquitecto

Auguste Montferrand, renombrado arquitecto francés, fue comisionado en 1826 con la construcción de nuevos apartamentos en el palacio. Años después, en diciembre de 1837, un pavoroso incendio consumió el Palacio durante dos días, dejando sólo la estructura, al punto que la reconstrucción del Palacio tomaría dos años. Se cree que este incendio fue provocado por un mal diseño en el sistema de calefacción por parte de Montferrand.


Un regalo para el Zar

La sala de Malaquita es el única sala interior del palacio que se ha preservado por completo tal y como se encontraba antes de la revolución. Esta habitación era una conexión entre las salas del Palacio y las habitaciones de la Emperatriz. En la decoración de la habitación destaca el uso de la malaquita, un valioso minaral verde, del que se usaron más de dos toneladas en diferentes partes del palacio. El mineral fue un regalo de los trabajadores de la mina de Demidov para el gobernante y su familia.


“La morada del ermitaño”

Es así como se define “ermita”, origen del vocablo Hermitage. Durante mucho tiempo era así como se llamada a ciertos espacios selectos en los que el dueño de casa podía departir en compañía de su círculo más cercano. Ekaterina II (Catalina la grande) encargó a mediados del siglo XVIII la construcción de un “pequeño Hermitage” en el que luego organizó fiestas privadas y ceremonias. El pequeño Hermitage fue también el lugar que albergó la primera colección artística de la emperatriz, con la que se inició la historia del museo.


El Palacio de los gatos

Los gatos aparecieron en la vida del palacio en 1745, con un decreto de la emperatriz Elizabeta Petrovna. Los animales incluso recivieron el status honorario de “guardianes de las galerías de arte”. Actualmente cerca de 60 felinos viven en el museo, en donde se han acondicionado espacios en los sótanos especialmente para ellos. Los gatos del Hermitage cuentan con veterinarios privados y la supervisión de las mejores clínicas veterinarias de la ciudad. Entre abril y mayo se celebra una curiosa fecha: “el día de los gatos del Hermitage” en el que los visitantes pueden visitar los sótanos en que estos felinos viven.


Uno de los museos más grandes del mundo

El Palacio de Invierno forma parte del Museo Hermitage, un complejo que es actualmente uno de los museos más grandes del mundo. Contiene, por ejemplo, la más grande colección de pinturas de Rembrandt fuera de Holanda. Inspeccionar las 350 salas del Palacio implica recorrer más de 20 kilómetros.


Recuerda que puedes visitar el museo Hermitage con nosotros y descubrir esta y otras historias de la llamada también “Arca rusa”. ¿Deseas más información? ¡Contáctanos!

Peter con Ñ es tu guía de San Petersburgo en español. Síguenos también en redes sociales.


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