Los palacios de los favoritos

Como capital imperial, San Petersburgo se convirtió en el hogar de la nobleza rusa que construyó lujosos palacios en la ciudad y alrededores. Algunos de estos palacios guardan historias de amor y secretos. Esta semana revisamos los palacios de los favoritos, personajes cercanos a la familia real que en muchos casos fueron los protagonistas de historias de amor no oficiales. Acompáñenos en este recorrido, recuerde que Peter con Ñ es su guía de San Petersburgo en español.


El Palacio Anichkov

Un remarcable ejemplo de arquitectura del siglo XVIII, el palacio Anichkov se encuentra en la convergencia de la famosa avenida Nevski y el canal Fontanka, a un lado de los cuatro jóvenes y caballos que adornan el puente Anichkov, una de las postales de la ciudad. La residencia se construyo durante el gobierno de la emperatriz Elizabeta (Isabel) participando en su diseño los afamados arquitectos Mikhail Zemtsov y Bartolomeo Rastrelli. Esta mansión barroca fue un regalo de la emperatriz para su favorito: Alexei Razumovsky. Se cree que Alexei estuvo casado secretamente con Elizabeta y que fruto de esta relación nació un hijo ilegítimo, aunque los historiadores no están todos de acuerdo en este asunto.

La residencia cambió de dueños en varias oportunidades durante los siguientes años hasta que otra emperatriz, Ekaterina II (Catalina II) la adquirió como regalo para su favorito Grigory Potemkin. Se incluyó también una partida de cien mil rublos para la reconstrucción del palacio que fue asignada  al arquitecto Ivan Starov que hizo uso de un estilo estricto y monótono, mas acorde con el clasicismo en boga. Durante el siglo y medio siguiente otros habitantes encargaron a diferentes arquitectos renovaciones y añadidos: Giacomo Quarenghi para Alexander I y Carlo Rossi para Nikolai I. El lugar fue una de las residecncias favoritas de Alexander II y Alexander III. Actualmente el palacio alberga el Palacio de la Creatividad Juvenil.


El Palacio Shuvalov

Ubicado en la calle Itayanskaya, esta residencia le perteneció a otroa favorito de la emperatriz Elizaveta Petrovna: Ivan Shuvalov. Tanto este como el palacio Anichkov son rápidamente accesibles desde el Palacio de Verano de la Emperatriz. El palacio Shuvalov fue diseñado en 1749 por Savva Chevakinsky como un edificio barroco de tres piso, que la emperatriz Ekaterina II describió en sus memorias: “el exterior, aunque muy largo, me recuerda a un lazo de Alencon con sus ornamentos, decorado de muchas formas.” Posteriormente, la residencia fue adquirida por el príncipe Ivan Baryatinsky y el fiscal general Alexander Vyazemsky, quien ordenó una reconstrucción más clásica. La mansión fue usada por diferentes departamentos del estado y en la actualidad alberga al peculiar Museo de la Higiene.


El Palacio de Mármol

Esta fue la residencia de Grigory Orlov, uno de los favoritos de Ekaterina II, con quien tendría un hijo ilegítimo, el conde Alexei Bobrinsky. Este fue uno de los muchos regalos de la emperatriz hacia su favorito. Su construcción data de 1768y estuvo a cargo del arquitecto Antonio Rinaldi, en una ubicación cercana al palacio de Invierno. La denominación “de mármol” apareció tras el diseño: se usaron 32 variadades diferentes para interiores y exteriores, entre los que destacan mármoles italianos, griegos, de los urales, plateados y la inclusión de lapizlázuli. Su escalinata principal está decorada con esculturas de Fedot Shubin. Lamentablemente Orlov falleció antes de que la construcción de la residencia finalizara y Ekaterina entregó el palacio a su nieto Konstantin Pavlovich, hermano de los futuros emperadores Alexander y Nikolai. Tras la muerte de la emperatriz, uno de sus amantes encontró aquí residencia temporal: entre 1797 y 1798 el destronado rey de Polonia Stanislaw August Poniatowski.

En la actualidad el palacio de Mármol le pertenece al Museo Ruso.


El Palacio Gatchina

En las afueras de la ciudad, Ekaterina ordenó construir otra residencia para su favorito Orlov, como premio por haber participado en la intriga que finalmente la entronaría como emperatriz. Ella misma escogió al arquitecto a cargo del proyecto: Antonio Rinaldi, quien diseño una inusual residencia. La mansión recuerda en muchos aspectos a los castillos ingleses de campo con sus torres pentagonales a los lados de un cuerpo central. Los trabajos para levantar el palacio tomaron 15 años, y su dueño, Grigory Orlov, apenas pudo habitarlo. A su muerte, en 1783, la Ekaterina entregó Gatchina a su hijo, el futuro emperador Pavel. Otros Romanov hicieron uso del palacio, especialmente Nikolai I y Alexander III. Tras la revolución el lugar se convirtió en museo, pero también albergó al una Escuela Naval y al Intituto de Investigaciones “Electrostandard”. En la actualidad todo el complejo es un museo estatal.


El Palacio Táuride

Esta elegante mansión perteneció a uno de los más poderosos hombres del gobierno de Ekaterina II, Grigory Potemkin. El también favorito de la emperatriz no pasó mucho tiempo en esta residencia, ya que como governador de Novorossiysk, Azov y las provincias de Astrakhan debía viajar contínuamente por el sur del imperio. El diseño del palacio, del que destacan sus amplios salones y jardín invernal son obras del arquitecto Ivan Starov. El nombre del palacio es un derivado de la palabra “tauris”, antiguo nombre usado para designar a Crimea, que había sido anexada al imperio en 1787 con una participación destacada de Potemkin. Tras la muerte del favorito el lugar tuvo diferentes usos: establos, arenas y finalmente las oficinas de la Duma estatal. En la actualidad alberga a la Asamblea Interparlamentaria de los países del CIS.


La Mansión Lopukhina-Gagarín

Cuentan los historiadores que Anna Lopukhina era una noble mujer de familia moscovita fascinada con el emperador Pavel I (Pablo) al final del siglo XVIII. El emperador, que encontraba muy agradable la compañía de Anna no dudó en invitarle a ella y toda su familia a vivir en San Petersburgo, por lo que cursó una misiva al padre de la cortesana en cuestión. En realidad, el señor Lopukhin no tenía otra opción: aceptaba o tomaban la ruta del exilio siberiano. Para albergar a los Lopukhin en su nueva ciudad, Pavel compró la casa del almirante Osip de Ribas, en el malecón del Neva, muy cerca del palacio de Invierno y del Castillo Mikhailovski, residencia del emperador. La mansión, diseñada a mediados del siglo XVIII por el arquitecto Jean Baptiste Wallen-Delamot fue remodelado por otro afamado arquitecto de la ciudad, Giacomo Quarenghi, que se encargó de unificarla con la vecina casa del capitán Rogozinsky, que Pavel también adquirió para entregarle a Anna como regalo de bodas tras sus nupcias con el príncipe Gagarin. Años después otro afamado residente de la ciudad pasaría por aquí: Alexander Pushkin visitaría a menudo a Anna Olenina, que con su familia ocupaban un apartamento de la mansión por unos años en el siglo XIX.


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Fotos: A. Savin – Galina Ermolaeva / “Lori” – Litvyak Igor / “Lori” – Florstein
Fuente: Culture.ru